Me sigue el mundo como carpintero viejo
al que han comprado cada obra de su vida
tan sólo tengo unos papeles de reflejo
con las "mil gracias" y una eterna despedida.
Me voy sintiendo como costurero pobre,
el que remienda cada alma malquerida,
si se me han ido otras bocas con otro hombre
y no me queda para amar ni una querida.
Me duele ser cual cerrajero siempre triste
facilitando la apertura de latidos
de corazones que van a latir atentos
por unos seres que siempre aman tan sin chiste.
Me voy rondando como antiguo caminante
a escuchar estos sonidos de mi pueblo
sé que mañana ha de coronarme el aire
y ha de vestirme el corazón que hoy no siento.
Me iré y les cuento que no volverán a verme
con este llanto que me moja la camisa
iré a construirme los balcones para asirme
con las dos manos a mis propias alegrías.
Iré y no vuelvo a morirme entre las obras
que han de llevarse otras almas y otros cuerpos
construiré patria de mi casa, de mi nombre
porque no puedo dar todo eso que no tengo.
Volveré lejos anidado en otro tiempo
más liberado de mi alma y mis latidos
han de decirles que aunque siempre estuve lejos
siempre los amo y en mi vida los conservo.
sábado 22 de octubre de 2011
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