jueves 3 de noviembre de 2011

La Doncella y el Hechicero.

A medio patio de armas una doncella
de ropaje oscuro vaga sin razón
sus labios que musitan, las estrellas,
la acompañan en su triste inclinación.

Su cabellera larga, anochecida,
le acaricia por los hombros cual besos
y su voz sigue contando todavía
una vieja y triste historia sin amor.

Más arriba del castillo, en una torre,
la más alta de la izquierda del blasón
vive un mago que se asoma por la puerta
a observar la noche desde su balcón.

Mientras mira canturrea su vieja magia
que enciende al firmamento mil fuegos
siempre sonríe sostenido de su estancia
pues la luna es compañera de su voz.

Distraído lo sorprenden unos pasos
pues ya noche nunca se oye ni un rumor
llega a la orilla y se asoma para abajo
y allí se encuentra a la doncella y su canción.

Cuando la mira se detiene toda su alma
y sus latidos y suspiros por pasión...
la belleza de la noche nunca es tanta
como la vista de la chica de abajo.

Y sin pensarlo el hechicero, todo cambia,
y el embrujo que murmura es por amor
observando a la doncella vierte magia
intentando que ella mire sus a ojos.

Por la mirada de la chica van destellos
y a sus oídos va llegando una canción
enamorada y ella mira hacia el cielo
hacia la torre de aquel mago soñador.

Busca el camino que la lleve a la torre
pues en su pecho late fuerte el corazón,
ya su mirada no es sombría y la noche
ya no es triste, ya no hay llanto ni dolor.

Corre pasillos embebida por el canto
tan dulce siempre que del mago hace la voz
busca la puerta por aposentos del castillo
la abre y sube escalinatas de mármol.

En cada paso va sintiendo enamorada
nueva esperanza, nuevos sueños, nuevo amor,
llega a la cima y a la entrada entre la magia
ve la sonrisa de hechicero que buscó.

Y el dulce mago toca leve su mejilla
y le retira con ternura un mechón
del negro pelo y la abraza "Oh! mi vida
eres tan linda cual sonrojo de la flor."

Luego se miran a los ojos y despacio
besan los besos de los labios del otro
y salen fuera de la mano, un solo tacto,
van a contarle a la luna por su amor.

Desde ese día vuela magia de la torre
antes oscura y anegada de dolor
si antes iba su alegría para la noche
hoy es ternura para la dama de negro.

Y linda dama ha cambiado su vestido
por uno rojo de brillante inspiración
y ya su canto no es triste, eso es olvido,
su tinta verde le nace del corazón.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada